Dos de la tarde, era un jueves algo gris... en Plaza Italia me perdí. Envuelta en humo bajo un árbol la encontré, poco a poco me acerqué. Leía Bukowsky y a sus resacas de dolor, con su mirada arremetió: "Hace unos días que me vine de Bernal, sola y solo a estudiar y con tus historias no me vas a impresionar, nene. Mejor contate algo de acá".
La Plata tiene diagonales nada más, y algún que otro puto bar... a 5 cuadras te queda la estación, y acá nomas mi habitación.
Cuerpo a tierra, la batalla comenzó. Me atrincheré en su corazón.